ANTONIO FERRES POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
Antonio Ferres. .
LA VOZ DE UN HOMBRE PERDIDOEl comienzo de la década de los 50 significa la presencia de unas nuevas circunstancias que hacen posible, también, una nueva novela. La búsqueda de un camino va fraguando una forma que progresivamente va a coincidir con la formación de un grupo que se conocerá como del “realismo social”. Aún con temperamentos bien distintos, aparece un grupo que entiende la literatura de una manera homogénea, y para el que el arte tiene una función de denuncia que, en algunos casos, es más moral que social.
Dentro del grupo del realismo social tiene destacado lugar Antonio Ferres, que ha pasado en los últimos años, del olvido a un interés renovado por su obra literaria. Su último libro Memorias de un hombre perdido (2002), es el retrato de una generación, la suya, que se enfrentó literaria y políticamente a la opresión franquista.
Antonio Ferres nace en Madrid en el año 1924. A los dieciséis años comienza a trabajar en el Servicio de Recuperación Artística y a la vez estudia para ingresar en la Escuela de Peritos Industriales, en la que conoce a Jesús López Pacheco. A principios de los cincuenta frecuenta las tertulias literarias y comienza a trabajar en el Laboratorio Central de Materiales de Construcción, donde conoce a Armando López Salinas, otro de los escritores que formaría el grupo del realismo social. Participa con Pacheco en el Congreso de Jóvenes Escritores. En 1957 realiza un viaje a las Hurdes con López Salinas, quien le puso en contacto con el Partido Comunista. Ambos relatan ese viaje en el libro Caminando por las Hurdes (1960). A finales de los cincuenta, con Juan Goytisolo y López Pacheco, acompañan a Simone de Beauvoir y la hija de André Malrux, Florence Malraux, a las tertulias madrileñas de aquellos años. En 1964, se marcha a Francia, y de ahí a México, donde ejerce como profesor de teoría literaria. De México marcha a la Universidad de Illinois donde también da clases de teoría literaria. En 1976 regresa a España , residiendo en Madrid.
En el año 1954, Antonio Ferres obtiene el Premio Sésamo de cuentos, que marca el inicio de su carrera literaria. Su obra siempre ha tenido una actitud de denuncia. En 1959, se publica La piqueta, donde cuenta el fin de una chabola y los problemas planteados a sus habitantes; la verdad del testimonio desdice de las simplificaciones maniqueas y del extraordinario descuido del lenguaje. Siguen Los vencidos (edición española en 1965), que narra la situación política y social de los primeros años de la posguerra, y Con las manos vacías (1969), basada en un error judicial. En sus libros posteriores se nota un alejamiento formal y temático de su primera época y tanto en el libro En el segundo hemisferio (1970), estudio de unas minorías americanas, como en Ocho, siete, seis (1972), sugestivo viaje que engarza un análisis formal más amplio, destaca primordialmente el deseo de realizar una literatura más imaginativa y, sobre todo, más cuidada estilísticamente y atenta a las novedades formales. Citaremos también el libro de viajes Tierras de olivos (1964), periplo por el campo andaluz de un viajante comercial, “a través de campos, de inacabables olivares, de pueblos grandes, insospechados, castillos en alto y fincas de pocos amos en las lomas y tierras calmas...”
Los años triunfales (1978), volumen de Cuentos (1982), Los confines del reino (1997), novela con numerosos elementos autobiográficos y que destila un cierto desencanto político, y el poemario En la inmensa llanura (1997). Y es que, como nos dijo Ferres: “Siempre he sentido la poesía como una liberación”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
1 de marzo: Día del móvil caído.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.

